viernes, 22 de enero de 2010

Entre sueños.
Y de nuevo me encuentro sentado,
de brazos atados,
donde la espalda del mundo ha perdido su nombre
y los llantos de un cisne
me recuerdan canciones.

Al final no todo es como esperaba,
al comienzo nada fue como ajenas voces promulgaban.

Desato los nudos que atoran mi garganta,
revuelvo los gritos que a mala hora saltan;
Intento levantarme,
pero no, no es suficiente,
no es suficiente el pudoroso orgullo
de tener una fuerza tan desbordante.

De nuevo recorro mi cuerpo
con la sutil mirada de las yemas de mis dedos.

Dejo que caiga sobre mí,
de una inocua vertiente,
salada sustancia.

Cierro las persianas de las cuencas de mis ojos,
recuerdo, para poder levantarme,
es mucho mejor el pudoroso orgullo de tener
un ilusorio sueño entre pecho y espalda,
que tener una espada Y encontrarse en la nada.
Edward Barragán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario