Hoy, presento mi carta de renuncia,
Ya sé muy bien que el despido ya ha sido efectuado
Sin embargo, quisiera presentar algunos subterfugios.
Puede que en el camino en el que me puse
No encuentre mejor aroma que el que invadía esa paz monumental,
Estoy casi seguro que en esta empedrada ruta no me permitiré
Soñar de nuevo con tal desvelo, pues lastimosamente las alas son de cera
Y el sol no perdona cuando un alma insulsa espera.
Y es que si fuera por mí, estaría en un sitio nombrado,
Y es que si fuera por ti, estaría besando tus labios,
Y es que nombrar lo que fui, es nombrar los vestigios
De un amor que se quiso a morir
Y de un sueño que no pude vivir
Por distancias que impuso el destino.
Edward Barragán.
