Esos viernes nocturnos,
Después de una tarde de reposado
Y pasivo alcohol.
Como cae de amargo al alma
Dejar en un rubio y humeante monstruo
Una ilusión, un temor y una razón.
Como reniego al diablo,
Como ignoro a un dios,
Como espero sentado,
Como imploro evitar un adiós.
Edward Barragán
